CIRRO: Seguridad, Calidad y Precisión

04 de mayo de 2020

La Radioterapia como técnica de gran complejidad debe ser realizada con alta especialización profesional para garantizar al máximo la eficacia del tratamiento aplicado.

La seguridad en los tratamientos de radioterapia es un compromiso adquirido y va a depender del esfuerzo multidisciplinario para alcanzar un alto nivel de exactitud en cada una de las etapas a seguir, que incluyen aspectos clínicos relacionados directamente con el paciente y aspectos dosimétricos relacionados con la garantía de precisión y exactitud en la entrega de la dosis absorbida.

Una vez indicado el tratamiento de Radioterapia, es fundamental la selección del sistema de inmovilización, que sea cómodo y apropiado a la zona anatómica a tratar y principalmente que permita la reproducibilidad del posicionamiento diario del paciente combinado con el acceso a la nueva tecnología imagenológica y de planificación que posibilita una mejor conformación del área tumoral, protegiendo a la vez el tejido sano circundante; dando como resultado un tratamiento seguro, efectivo y de precisión submilimétrica.

Es indispensable la verificación de funcionalidad óptima de los equipos a utilizar durante la administración del tratamiento de radioterapia, a través de pruebas de control de calidad, calibraciones periódicas y mediciones realizadas acorde a protocolos redactados en base a las normativas nacionales e internacionales, que nos permiten mantener la confianza en la planificación y administración de la dosis planificada.

La precisión de los láseres, isocentro, tamaño de campo, movimiento de brazo, camilla y colimador del acelerador lineal son algunos de los aspectos mecánicos que se verifican periódicamente.

Para ello se utilizan sistemas de medición como el “iso-align” y los distanciadores mecánicos calibrados.

En el caso de la Radiocirugía donde los volúmenes a tratar son milimétricos, se utiliza además, para comprobar la precisión mecánica del isocentro de radiación del acelerador lineal, la prueba Winston Lutz.

Con respecto a las verificaciones de planes de tratamientos, constancia dosimétrica, planitud y simetría del haz de radiación, se utilizan los fantomas y detectores de radiación que consisten principalmente en sistemas cámaras de ionización – electrómetro con volúmenes desde 0,002 cm 3 hasta 0,6 cm 3 , cuyo uso va a depender del parámetro dosimétrico que se requiera verificar.

Por otra parte, a través de la vigilancia radiológica individual se recibe y evalúa la información dosimétrica relativa del personal ocupacionalmente expuesto, mediante dosímetros OSL.

También se miden los niveles de radiación de área garantizando tanto la seguridad laboral como la del público.

 

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